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Cómo se organiza una empresa con agentes de IA: el organigrama de The Eye

Por Javier Ailbirt ·

Una persona de nuestro equipo se ríe cada vez que lo cuenta. Cuando les explica a sus amigos o a su familia cómo es su trabajo, dice que habla más con agentes que con personas, y menciona a IAn como si fuera un compañero más. Del otro lado lo miran raro.

A nosotros ya no nos parece raro. Es la mejor señal de que la adopción pasó: nadie habla así de una herramienta que le impusieron; habla así de algo que ya es parte de su día.

En el artículo anterior conté cómo convertimos The Eye en una empresa AI First. Acá muestro cómo quedó organizada.

El organigrama: personas, agentes y sistemas

Dirección

Javier Ailbirt — CEO y cofundador
Guido Hernandez — COO y cofundador
LucIA — Front desk y orquestación: recibe cada pedido y lo deriva al área que corresponde

Comercial

  • Head comercial (lidera)
  • Ejecutivos de cuentas

MaIA

Ejecutiva de ventas

↓ CRM, mail y propuestas

Marketing

  • Responsable de marketing (lidera)
  • Diseño

AlicIA

Contenidos y demanda

↓ Red profesional y sitio web

Customer Success

  • Customer Success Managers (lidera)

Gaia

Éxito del cliente

↓ CRM, soporte y métricas de uso

Soporte

  • Líder de soporte (lidera)
  • Analistas de soporte

PatricIA

Soporte L1

↓ Plataforma de soporte y base de conocimiento

Operaciones

  • Project manager (lidera)
  • Consultores de implementación

MatIAs

Coordinador de operaciones

↓ Gestor de proyectos y documentos

Ingeniería y producto

  • Líder técnico (lidera)
  • Desarrolladores

IAn

Ingeniero de software + 7 IAn-Dev, uno por producto

↓ Código de los productos y bases de datos

Calidad

  • Analistas de QA (lidera)

Silvia

Analista de QA

↓ Aplicaciones en prueba y gestor de proyectos

Finanzas

  • Responsable de administración (lidera)
  • Analistas contables

AIme

Analista financiera

↓ ERP, facturación y bancos

Personas

  • Responsable de personas (lidera)

Josefina

Recursos humanos

↓ Sistema de RRHH y calendario

Partners

  • Dirección (lidera)

SofIA

Partners y alianzas

↓ CRM y mail

Legal

  • Dirección (lidera)

CecilIA

Legal y compliance

↓ Documentos y mail

  • → Órdenes
  • ← Sugerencias y recordatorios
  • ↓ Acciones sobre sistemas
Organigrama simplificado: algunos roles y áreas están agrupados.

El organigrama tiene tres capas. Arriba, las personas, que deciden. Arriba de todo estamos Guido, COO y cofundador, y yo, y de nosotros dependen directamente partners y legal. En el medio, los agentes, que ejecutan. Abajo, los sistemas, donde viven los datos: ERP y bancos, CRM, plataforma de soporte, gestor de proyectos, código de los productos, mail, calendario y documentos.

Entre las personas y los agentes hay dos flujos. Las órdenes bajan de la persona al agente. Las sugerencias y los recordatorios suben del agente a la persona. Y del agente a los sistemas van las acciones.

Es un organigrama simplificado: algunos roles y áreas están agrupados. Pero la forma es la real.

LucIA, la puerta de entrada

Todo pedido entra por LucIA, la agente de front desk de nuestro equipo de agentes. Ella lo recibe, entiende qué es y lo deriva al área que corresponde. Si la respuesta necesita a más de un área, consulta a varios agentes y arma una sola respuesta.

Eso permite hacerle preguntas abiertas. Si le preguntamos cómo viene la empresa, va a ventas para ver el pipeline y las probabilidades de cierre, a finanzas para ver la facturación y la cobranza, a soporte para ver cómo están los clientes, revisa las encuestas de satisfacción y mira los tiempos de implementación en operaciones. Consulta a entre dos y cuatro agentes y responde en dos o tres minutos.

Antes, esa misma pregunta era una reunión o un reporte armado a mano.

Un agente por área, una persona que le da las órdenes

Cada área tiene su agente: MaIA en comercial, AlicIA en marketing, Gaia en customer success, PatricIA en soporte, MatIAs en operaciones, IAn en ingeniería, Silvia en calidad, AIme en finanzas, Josefina en personas, SofIA en partners y CecilIA en legal. Con LucIA son 12, y con los siete subagentes de IAn, 19.

Y cada agente recibe órdenes de una sola persona. En el primer artículo conté que al principio dejamos que muchos le dieran indicaciones al mismo agente, y el mismo problema se resolvía de tres formas distintas según quién preguntaba. Las órdenes piramidales salieron de ese error.

La vuelta: los agentes también avisan

Un agente no solo obedece. Buena parte de su valor está en lo que devuelve.

Customer success trabaja de forma proactiva. Gaia cruza el uso del producto, el consumo contra lo contratado, los tickets y las encuestas: algunas señales las revisa todos los días a primera hora y otras cada semana. Cuando algo merece atención, avisa y deja el email redactado, listo para que una persona lo revise y lo envíe.

En soporte, todos los tickets reciben una primera respuesta en menos de un minuto. PatricIA busca la solución en más de 4.500 documentos de historial de soporte. Cuando un ticket requiere revisar el código, IAn lo analiza y determina si es un bug o un cambio a pedido.

En calidad, Silvia prueba las aplicaciones como lo haría un usuario, recorre los flujos y guarda la evidencia de cada prueba. En operaciones, MatIAs controla las fechas comprometidas de cada entrega y arma los manuales de usuario.

En finanzas, cuando preguntamos si conviene hacer una inversión, AIme no devuelve una fecha suelta. Mira los saldos de bancos, la deuda corriente, la facturación, la fecha de cobro de cada cliente y los compromisos fijos, proyecta el flujo a tres, seis o doce meses y devuelve las condiciones para que la inversión sea viable.

En comercial, MaIA sigue cada oportunidad, genera los recordatorios de seguimiento y deja borradores de email listos para revisar.

Los subagentes: un desarrollador por producto

IAn no trabaja solo. Debajo tiene siete subagentes, uno por producto, parados sobre cada repositorio como si fueran desarrolladores dedicados.

IAn diagnostica un problema en el código en unos dos minutos y medio, y en octubre corrió más de mil diagnósticos. Pero lo más valioso no es la velocidad, es que ve patrones. Al agrupar errores que se repetían, propuso un cambio que eliminó más de 900 falsas alarmas por semana.

Qué cambió para las personas

El equipo adoptó a los agentes enseguida. No por obligación: los agentes hacen las tareas que nadie quería hacer y las que se olvidaban. El seguimiento, el recordatorio, el reporte de los lunes, la búsqueda en el historial.

Lo que no cambió es quién decide. Los emails los revisa una persona. Las decisiones quedan en el equipo, salvo las respuestas sencillas, que los agentes resuelven solos.

Hoy lo urgente no mata a lo importante. Las personas dejan de perseguir información y usan ese tiempo para pensar, decidir y atender a los clientes.

Por qué les pusimos nombre

Ponerles nombre ayudó a que la gente los adoptara. Es más fácil pedirle algo a Gaia que a "el sistema de customer success", y la conversación sale más natural.

Pero tiene un riesgo, y conviene decirlo. Cuando algo tiene nombre y responde como una persona, es fácil confiarle de más. Por eso la regla de que las decisiones quedan en manos del equipo no es un detalle: es lo que hace que el nombre sume y no reste. Que alguien hable más con agentes que con personas no significa que decida con ellos.

Cómo armar el tuyo

Empezá por las áreas, no por los agentes. Primero definí qué hace cada área y dónde viven sus datos. El agente viene después.

Que cada agente reciba órdenes de una sola persona.

Poné una puerta de entrada. Sin alguien que reciba y reparta los pedidos, cada persona termina hablando con cinco agentes y se pierde la vista de conjunto.

Diseñá la vuelta, no solo la ida. Un agente que solo obedece desperdicia buena parte de lo que puede dar. Decidí qué tiene que avisar, cada cuánto y a quién.

Que los agentes actúen sobre los sistemas, no sobre planillas. Si el dato vive en una planilla, el agente trabaja sobre una copia que mañana va a estar vieja.

Y dejá claro qué decide la persona. Eso es lo que hace que la gente confíe en los agentes sin confiarles de más.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se organiza una empresa con agentes de IA?

En tres capas: personas que deciden, agentes que ejecutan y sistemas donde viven los datos. En The Eye cada área tiene un agente, cada agente recibe órdenes de una sola persona, y una agente de entrada, LucIA, recibe todos los pedidos y los deriva al área que corresponde.

¿Los agentes de IA reemplazan a las personas del organigrama?

No. En The Eye cada agente trabaja junto a una persona que le da las órdenes y que toma las decisiones. Los agentes ejecutan, avisan y sugieren; los emails los revisa una persona y las decisiones quedan en el equipo, salvo las respuestas sencillas.

¿Qué es un agente orquestador?

Es el agente que recibe los pedidos y los reparte. En The Eye es LucIA: si una pregunta necesita a más de un área, consulta a varios agentes y arma una sola respuesta. Una pregunta como "¿cómo viene la empresa?" la responde en dos o tres minutos.

¿Qué es un subagente?

Es un agente especializado que depende de otro. En The Eye, IAn, el agente de ingeniería, tiene siete subagentes, uno por producto, que trabajan sobre cada repositorio como desarrolladores dedicados.

¿Conviene ponerles nombre a los agentes de IA?

Ayuda a que la gente los adopte y hable con ellos con naturalidad. El riesgo es confiarles de más, por eso conviene dejar claro qué decide siempre una persona.

Soy Javier Ailbirt, CEO y cofundador de The Eye. Hablo con las máquinas desde los 9 años, cuando tuve mi Commodore 64, y automatizo procesos desde 1999. Lo que más me entusiasma es ver cómo cada vez es más fácil hablarles: primero lenguaje de máquina, después programación, scripting, herramientas drag and drop, y ahora alcanza con ser claro. Antes de The Eye pasé por IBM y Sabre Holdings.